Verano en corto

Playa de Sopela

Eva María era una rebelde; el mundo le había hecho así, tenía que buscar el sol en la playa con una maleta de piel y un bikini de rayas porque, como siempre sin tarjeta, alguien le escribía versos y le mandaba flores por primavera.

Él fue gavilán, no quería quedarse en paloma. Antes de partir, juntó un beso y un adiós por todo equipaje. Llamó a su barco “Libertad” y… se marchó.

Les dieron las diez y las once… y desnudos, al amanecer, los encontró la pasma en una habitación del Hotel California.

La vida es una tómbola.

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